10 de abril de 2026
alcalorpolitico.com
Prácticamente ningún gobernante admite sus fallas, negligencias o errores garrafales y entre más negligentes, torpes o corruptos sean para gobernar, menos los reconocerán. Actualmente vemos cómo arde en el gobierno federal que la ONU analice la posibilidad de calificar a las 130 mil desapariciones de personas en México como crímenes de lesa humanidad.
No creo que el gobierno de Sheinbaum desee una calificación de algo así como problema menor, pero ante la reacción de la misma Presidenta, de sus funcionarios, seguidores y aplaudidores, tal vez pretenda que el Comité Contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de las Naciones Unidas no se meta en este asunto y mejor dirija su mirada a otro lado, por decir algo, a Irak o Sri Lanka, donde hay más personas desaparecidas.
En México desde hace años, en los gobiernos priistas y panistas, pero también en los de la 4T, las desapariciones ocurren por todo el país y todos los días. No sólo son los alrededor de 130 mil desaparecidos, sino las aproximadamente 4 mil 500 fosas clandestinas detectadas en el territorio nacional y los más de 70 mil restos humanos no identificados que saturan los servicios forenses en distintas regiones de México.
Desaparecen lo mismo mujeres que niños y hombres, ante la indiferencia no sólo de los gobiernos federal, estatales y municipales, sino también de la sociedad en general, pues en tanto el desaparecido no sea una hija, un hijo, la esposa, el esposo, el padre o la madre, o un familiar muy querido, la gente no reacciona como debiera antes estos crímenes. Desgraciadamente lo relativo a las desapariciones está convertido en simplemente un tema de estadística.
Y no es que en todos los casos haya participación directa de agentes del gobierno, en esto tienen mucho que ver los cárteles de la delincuencia organizada, pero sí existe incapacidad y una gran indiferencia para detener esta problemática, incapacidad e indiferencia (también complicidad) en las fiscalías, corporaciones policiacas, organismos creados para atender estos asuntos y en los funcionarios de alto nivel.
En la zona de Los Tuxtlas ahora mismo hay 6 personas desaparecidas, 3 de las cuales son de Catemaco.
Quienes tienen más tiempo desaparecidos son un médico que se trasladaba en su camioneta en un camino estatal de esa región y no se ha vuelto a saber de él. También una persona de apellido Gorel, de Catemaco.
Además está desaparecido Shamir Ramón Uscanga, agente municipal de la Barra de Sontecomapan, restaurantero y operador político del delegado de Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín. Además, entre el 19 y 25 de marzo, desaparecieron en el municipio de San Andrés Tuxtla los jóvenes Jesús Torres, Hugo Fernández y Mario Eduardo Santos.
¿Hay algún operativo especial para ubicarlos?: Indiferencia, complicidades y negligencia es lo prevaleciente.
No creo que el gobierno de Sheinbaum desee una calificación de algo así como problema menor, pero ante la reacción de la misma Presidenta, de sus funcionarios, seguidores y aplaudidores, tal vez pretenda que el Comité Contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de las Naciones Unidas no se meta en este asunto y mejor dirija su mirada a otro lado, por decir algo, a Irak o Sri Lanka, donde hay más personas desaparecidas.
En México desde hace años, en los gobiernos priistas y panistas, pero también en los de la 4T, las desapariciones ocurren por todo el país y todos los días. No sólo son los alrededor de 130 mil desaparecidos, sino las aproximadamente 4 mil 500 fosas clandestinas detectadas en el territorio nacional y los más de 70 mil restos humanos no identificados que saturan los servicios forenses en distintas regiones de México.
Desaparecen lo mismo mujeres que niños y hombres, ante la indiferencia no sólo de los gobiernos federal, estatales y municipales, sino también de la sociedad en general, pues en tanto el desaparecido no sea una hija, un hijo, la esposa, el esposo, el padre o la madre, o un familiar muy querido, la gente no reacciona como debiera antes estos crímenes. Desgraciadamente lo relativo a las desapariciones está convertido en simplemente un tema de estadística.
Y no es que en todos los casos haya participación directa de agentes del gobierno, en esto tienen mucho que ver los cárteles de la delincuencia organizada, pero sí existe incapacidad y una gran indiferencia para detener esta problemática, incapacidad e indiferencia (también complicidad) en las fiscalías, corporaciones policiacas, organismos creados para atender estos asuntos y en los funcionarios de alto nivel.
En la zona de Los Tuxtlas ahora mismo hay 6 personas desaparecidas, 3 de las cuales son de Catemaco.
Quienes tienen más tiempo desaparecidos son un médico que se trasladaba en su camioneta en un camino estatal de esa región y no se ha vuelto a saber de él. También una persona de apellido Gorel, de Catemaco.
Además está desaparecido Shamir Ramón Uscanga, agente municipal de la Barra de Sontecomapan, restaurantero y operador político del delegado de Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín. Además, entre el 19 y 25 de marzo, desaparecieron en el municipio de San Andrés Tuxtla los jóvenes Jesús Torres, Hugo Fernández y Mario Eduardo Santos.
¿Hay algún operativo especial para ubicarlos?: Indiferencia, complicidades y negligencia es lo prevaleciente.