25/06/2026
alcalorpolitico.com
La más reciente muestra del desaseo con que se maneja la cosa pública en Veracruz es el anuncio de que Esteban Bautista, líder de la bancada de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso pidió a los legisladores de su partido que presenten iniciativas viables y no cualquier ocurrencia, porque muchos de los proyectos que han presentado no tienen sustento jurídico. De ese tamaño: quienes hacen las leyes no tienen idea de las leyes.
Pero la incapacidad legislativa y hasta racional de los diputados morenistas, aunque no son todos ni son los únicos, no es nueva. Durante el gobierno – por llamarlo de alguna manera – de Cuitláhuac García Jiménez fueron muchos los casos en que la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucionales leyes que habían aprobado los legisladores – también por llamarlos de alguna manera – veracruzanos.
Quizá el caso más sonado de la ignorancia de los diputados veracruzanos fue la creación del delito de ultrajes a la autoridad, que se coló en un artículo del Código Penal del estado y la Corte declaró inconstitucional porque además de ser ambiguo atentaba contra la libertad de expresión. El diputado local Gonzalo Guízar Valladares , del partido Encuentro Solidario, reconoció que la ley se aprobó porque muchos no leyeron "la letra chiquita".
La Suprema Corte también echó abajo las leyes de ingresos municipales, que imponían cobros desproporcionados; un artículo del Código Civil que restringía derechos de personas con discapacidad; varios artículos de la ley de mecanismos alternativos de solución de controversias que invadían competencias exclusivas del gobierno federal, y una ley que declaraba que el Estado mexicano garantizaba el derecho de la vida del ser humano desde la concepción hasta la muerte, porque los estados no tienen competencia para definir el origen de la vida ni el concepto de persona.
La tontería más reciente se la debemos a doña Victoria Gutiérrez Pérez, diputada morenista que un día declaró en tribuna que en el espacio se toma café, y anunció que en Veracruz se había construido una nave espacial para ir a Marte. "Yo les pedí que nos apoyen para demostrar que también en la ciencia y en el espacio tiene que estar el aroma de nuestro café", dijo sin rubor la legisladora, que tenía como asesora a su hija.
El caso de la señora Gutiérrez Pérez permite que uno vea el nivel del debate político que hay o puede haber entre los legisladores de Veracruz. Hay excepciones, pero la claridad intelectual y la fuerza de los argumentos son asunto ajeno a Morena y los suyos. Eso es lo que uno tiene cuando se premia a quienes ofrecen noventa por ciento de lealtad y diez por ciento de experiencia. Cien por ciento de nada.
Desde el balcón
Uno sale al balcón de la muralla, se sienta malta en mano a ver si viene alguna brisa, mira el cielo, mira a los peregrinos que pasan, oye lo que cantan los pájaros a esta hora, y siente que la cosa no va bien en la relación entre gobierno y pueblo. Da un sorbo a la malta y piensa en la credibilidad. Esta semana, uno leyó la declaración de la presidenta Sheinbaum: "Yo recibo a muchas madres buscadoras, nada más que no hago propaganda".
La tentación es recurrir al ejercicio morenista: pruebas, pruebas, pruebas. Al final, los encuentros de la señora Sheinbaum con madres buscadoras son con personas – quiénes, quiénes, quiénes –, no con grupos. La recepción de grupos, de colectivos, es asunto de otros. Dedicar tiempo presidencial a un pato es más importante. La malta baila en la copa y sigue haciendo calor, porque para eso es verano. Lo que ve el que bebe.
Pero la incapacidad legislativa y hasta racional de los diputados morenistas, aunque no son todos ni son los únicos, no es nueva. Durante el gobierno – por llamarlo de alguna manera – de Cuitláhuac García Jiménez fueron muchos los casos en que la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucionales leyes que habían aprobado los legisladores – también por llamarlos de alguna manera – veracruzanos.
Quizá el caso más sonado de la ignorancia de los diputados veracruzanos fue la creación del delito de ultrajes a la autoridad, que se coló en un artículo del Código Penal del estado y la Corte declaró inconstitucional porque además de ser ambiguo atentaba contra la libertad de expresión. El diputado local Gonzalo Guízar Valladares , del partido Encuentro Solidario, reconoció que la ley se aprobó porque muchos no leyeron "la letra chiquita".
La Suprema Corte también echó abajo las leyes de ingresos municipales, que imponían cobros desproporcionados; un artículo del Código Civil que restringía derechos de personas con discapacidad; varios artículos de la ley de mecanismos alternativos de solución de controversias que invadían competencias exclusivas del gobierno federal, y una ley que declaraba que el Estado mexicano garantizaba el derecho de la vida del ser humano desde la concepción hasta la muerte, porque los estados no tienen competencia para definir el origen de la vida ni el concepto de persona.
La tontería más reciente se la debemos a doña Victoria Gutiérrez Pérez, diputada morenista que un día declaró en tribuna que en el espacio se toma café, y anunció que en Veracruz se había construido una nave espacial para ir a Marte. "Yo les pedí que nos apoyen para demostrar que también en la ciencia y en el espacio tiene que estar el aroma de nuestro café", dijo sin rubor la legisladora, que tenía como asesora a su hija.
El caso de la señora Gutiérrez Pérez permite que uno vea el nivel del debate político que hay o puede haber entre los legisladores de Veracruz. Hay excepciones, pero la claridad intelectual y la fuerza de los argumentos son asunto ajeno a Morena y los suyos. Eso es lo que uno tiene cuando se premia a quienes ofrecen noventa por ciento de lealtad y diez por ciento de experiencia. Cien por ciento de nada.
Desde el balcón
Uno sale al balcón de la muralla, se sienta malta en mano a ver si viene alguna brisa, mira el cielo, mira a los peregrinos que pasan, oye lo que cantan los pájaros a esta hora, y siente que la cosa no va bien en la relación entre gobierno y pueblo. Da un sorbo a la malta y piensa en la credibilidad. Esta semana, uno leyó la declaración de la presidenta Sheinbaum: "Yo recibo a muchas madres buscadoras, nada más que no hago propaganda".
La tentación es recurrir al ejercicio morenista: pruebas, pruebas, pruebas. Al final, los encuentros de la señora Sheinbaum con madres buscadoras son con personas – quiénes, quiénes, quiénes –, no con grupos. La recepción de grupos, de colectivos, es asunto de otros. Dedicar tiempo presidencial a un pato es más importante. La malta baila en la copa y sigue haciendo calor, porque para eso es verano. Lo que ve el que bebe.