25 de septiembre de 2026
alcalorpolitico.com
"Ojalá que la gobernadora viniera al menos una vez a la quincena para que no llegue a faltar lo básico", dijeron los empleados del hospital regional de Río Blanco, porque la mejoría ha sido insignificante. El Ayuntamiento tuvo que donar cien garrafones de agua porque ni eso había ahí.
Los trabajadores del Centro de Alta Especialidad de Xalapa denuncian que se ha agravado la falta de equipo, herramientas, vestuario, insumos y materiales, y advierten que ya no pueden seguir callando porque los pacientes necesitan atención. Otros hospitales están igual o peor.
Y las autoridades, encerradas en su burbuja de burocracia organizan visitas que no sirven para nada, que no llevan insumos ni medicinas, y hacen declaraciones como si las declaraciones fueran medicamentos y los problemas de abasto se resolvieran con puras palabras, como si la ley federal de los trabajadores al servicio del estado no dijera que es obligación del Estado (artículo 43, fracción V) proporcionar los útiles, los instrumentos y los materiales necesarios para hacer sus trabajos. Y es que la ley ya no es la ley desde hace rato.
De nada sirven las visitas coreografiadas a hospitales que de la noche a la mañana tienen los anaqueles de sus farmacias llenos de medicinas, de nada sirven los anuncios de que ahora sí, la semana próxima, o la que viene, o el mes que entra, un día que nunca llega, habrá de todo en todas partes. No hay de eso. Y todos se hacen de la vista gorda, como si la salud de los veracruzanos pudiera esperar a que se hagan investigaciones y se deslinden responsabilidades que están claramente deslindadas. Y las visitas seguirán, entre convoyes de decenas de camionetas de lujo, entre guardaespaldas que protegen a los funcionarios y las funcionarias por si las moscas.
De nada sirven las afirmaciones mentirosas de la Presidenta, que niega que haya una crisis en el sector salud, como si no estuviera enterada de lo que pasa realmente en los hospitales de México. Lo que diga es ya irrelevante, porque muchos mexicanos – y mexicanas – conocemos el verdadero estado de los hospitales de la nación.
De nada sirve que el director del IMSS-Bienestar esté en Veracruz "para ver exactamente qué pasó y cuáles son los problemas de abasto, por qué no está llegando el abasto" por el cual el estado pagó un par de miles de millones de pesos. La respuesta es sencilla: no hay medicinas ni hay materiales de curación ni hay equipos. No se necesita investigar. Todos conocemos a los responsables de estas carencias. La historia se los reclamará.
Opacidad
Está a la vista de todos. Cada vez que le hacen una pregunta concreta, la presidenta Sheinbaum termina respondiendo otra cosa. Los resultados de la prueba PISA: sí, pero hay que ver cómo salieron otros países. La deuda: sí, pero hay que ver las deudas que tienen otros países. La violencia: sí, pero se debe a que secuestraron al Mayo Zambada. La corrupción: sí, pero Genaro García Luna. Cualquier otra cosa que sea motivo de escándalo: sí, pero no hay pruebas, que se investigue. Acusaciones contra funcionarios morenistas en Estados Unidos: injerencismo, ataques a la soberanía. Cuándo vamos a terminar de pagar la deuda: por qué no mostramos cómo está la deuda respecto a las deudas de todos los países del mundo... somos el tercer país con menos deuda.
Lo más que hemos visto y oído es que todo va bien, aunque no haya pruebas de eso. Hemos visto que los conservadores – según el discurso presidencial – mantienen suficiente poder como para crear problemas al gobierno en coordinación con la derecha internacional, o con el gobierno de Estados Unidos, o con masiosare. Hay muchas preguntas, pero muy pocas respuestas, o ninguna. Les falta oficio político o les sobra cinismo. O las dos cosas.
Desde el balcón
Uno sale al balcón y siente el calor que refleja la muralla que Fernando II mandó construir hace más de ochocientos cincuenta años, y mira el alto cielo azul sin nubes, y bebe un sorbo de malta, a falta de gin&tonic, y piensa en las declaraciones del secretario de Salud, Alejandro Shvart: sólo una tercera parte de los hospitales de Veracruz tiene sistemas digitalizados "para obtener información detallada sobre la disponibilidad de medicamentos y controlar el inventario".
Bastaría con que el funcionario visitara los hospitales sin asistentes ni guardaespaldas, sin aviso previo, para que viera de cerca, como muchos veracruzanos, la realidad del sector salud en el Estado. Pero es mucho pedir. Los altos funcionarios no ven la realidad, porque para eso están, aunque no estén, los funcionarios menores en toda la extensión de la palabra.
La muralla sigue ahí. En el balcón todavía hay malta. Y lejos, a siete mil ochocientos cincuenta kilómetros, un grupo de inútiles sigue buscando pretextos para seguir no haciendo nada en los años que le quedan a la cuarta transformación.
Los trabajadores del Centro de Alta Especialidad de Xalapa denuncian que se ha agravado la falta de equipo, herramientas, vestuario, insumos y materiales, y advierten que ya no pueden seguir callando porque los pacientes necesitan atención. Otros hospitales están igual o peor.
Y las autoridades, encerradas en su burbuja de burocracia organizan visitas que no sirven para nada, que no llevan insumos ni medicinas, y hacen declaraciones como si las declaraciones fueran medicamentos y los problemas de abasto se resolvieran con puras palabras, como si la ley federal de los trabajadores al servicio del estado no dijera que es obligación del Estado (artículo 43, fracción V) proporcionar los útiles, los instrumentos y los materiales necesarios para hacer sus trabajos. Y es que la ley ya no es la ley desde hace rato.
De nada sirven las visitas coreografiadas a hospitales que de la noche a la mañana tienen los anaqueles de sus farmacias llenos de medicinas, de nada sirven los anuncios de que ahora sí, la semana próxima, o la que viene, o el mes que entra, un día que nunca llega, habrá de todo en todas partes. No hay de eso. Y todos se hacen de la vista gorda, como si la salud de los veracruzanos pudiera esperar a que se hagan investigaciones y se deslinden responsabilidades que están claramente deslindadas. Y las visitas seguirán, entre convoyes de decenas de camionetas de lujo, entre guardaespaldas que protegen a los funcionarios y las funcionarias por si las moscas.
De nada sirven las afirmaciones mentirosas de la Presidenta, que niega que haya una crisis en el sector salud, como si no estuviera enterada de lo que pasa realmente en los hospitales de México. Lo que diga es ya irrelevante, porque muchos mexicanos – y mexicanas – conocemos el verdadero estado de los hospitales de la nación.
De nada sirve que el director del IMSS-Bienestar esté en Veracruz "para ver exactamente qué pasó y cuáles son los problemas de abasto, por qué no está llegando el abasto" por el cual el estado pagó un par de miles de millones de pesos. La respuesta es sencilla: no hay medicinas ni hay materiales de curación ni hay equipos. No se necesita investigar. Todos conocemos a los responsables de estas carencias. La historia se los reclamará.
Opacidad
Está a la vista de todos. Cada vez que le hacen una pregunta concreta, la presidenta Sheinbaum termina respondiendo otra cosa. Los resultados de la prueba PISA: sí, pero hay que ver cómo salieron otros países. La deuda: sí, pero hay que ver las deudas que tienen otros países. La violencia: sí, pero se debe a que secuestraron al Mayo Zambada. La corrupción: sí, pero Genaro García Luna. Cualquier otra cosa que sea motivo de escándalo: sí, pero no hay pruebas, que se investigue. Acusaciones contra funcionarios morenistas en Estados Unidos: injerencismo, ataques a la soberanía. Cuándo vamos a terminar de pagar la deuda: por qué no mostramos cómo está la deuda respecto a las deudas de todos los países del mundo... somos el tercer país con menos deuda.
Lo más que hemos visto y oído es que todo va bien, aunque no haya pruebas de eso. Hemos visto que los conservadores – según el discurso presidencial – mantienen suficiente poder como para crear problemas al gobierno en coordinación con la derecha internacional, o con el gobierno de Estados Unidos, o con masiosare. Hay muchas preguntas, pero muy pocas respuestas, o ninguna. Les falta oficio político o les sobra cinismo. O las dos cosas.
Desde el balcón
Uno sale al balcón y siente el calor que refleja la muralla que Fernando II mandó construir hace más de ochocientos cincuenta años, y mira el alto cielo azul sin nubes, y bebe un sorbo de malta, a falta de gin&tonic, y piensa en las declaraciones del secretario de Salud, Alejandro Shvart: sólo una tercera parte de los hospitales de Veracruz tiene sistemas digitalizados "para obtener información detallada sobre la disponibilidad de medicamentos y controlar el inventario".
Bastaría con que el funcionario visitara los hospitales sin asistentes ni guardaespaldas, sin aviso previo, para que viera de cerca, como muchos veracruzanos, la realidad del sector salud en el Estado. Pero es mucho pedir. Los altos funcionarios no ven la realidad, porque para eso están, aunque no estén, los funcionarios menores en toda la extensión de la palabra.
La muralla sigue ahí. En el balcón todavía hay malta. Y lejos, a siete mil ochocientos cincuenta kilómetros, un grupo de inútiles sigue buscando pretextos para seguir no haciendo nada en los años que le quedan a la cuarta transformación.