03 de septiembre de 2026
alcalorpolitico.com
Leí el segundo informe de gobierno de Claudia Sheinbaum.
"Somos parte del proyecto de la Cuarta Transformación de la Vida (sic) Pública (sic)", dijo la presidenta ante un selecto grupo de invitados en el Palacio Nacional, y advirtió – sin que viniera al caso o porque venía al caso – que "nadie se equivoque. Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos: lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad".
La presidenta también dijo que los servidores públicos tienen "la obligación de comportar(se) con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad", como si no existieran o precisamente porque existen los vuelos de funcionarios morenistas en aviones privados.
"No hemos comprado vehículos de lujo ni destinado recursos públicos a gastos innecesarios", declaró Sheinbaum, como si nadie se hubiera dado cuenta – o porque todos nos dimos cuenta – de que se compraron vehículos de lujo y de que se destinaron recursos públicos a gastos innecesarios. Según la señora, el mérito del movimiento que está en el gobierno es haber convertido el amor en política pública, y la política pública en derechos que le pertenecen al pueblo de México.
Todo eso se ha repetido en cuatrocientas setenta y cinco conferencias mañaneras "como un ejercicio permanente de información, diálogo debate y derecho de réplica". En el discurso oficial, México va bien: todos los hospitales que atiendan a enfermos de cáncer están bien surtidos de medicamentos, medio país recibe becas, "el país es libre, es soberano y avanza con dignidad, con la fuerza de su pueblo y con la mirada puesta en un futuro que proviene de nuestro legado de grandeza (sic)".
Es lo que leí en la parte del informe que no tenía números. Lo demás fue cosa de cifras: un billón de pesos para pensiones y otros programas sociales, quién sabe cuántos miles de millones para el rescate de Pemex y la CFE, treinta y cinco mil millones de dólares de inversión externa, miles de millones más en proyectos de salud, educación, infraestructura, hechos y por hacer. Y quién sabe cuántos millones más, cientos, miles tal vez, para seguir subsidiando las obras que dejó el gobierno anterior.
Los homicidios dolosos se han reducido a la mitad. Se busca mejorar la estrategia. Pero en el discurso sobre la seguridad pública no apareció el coche bomba que estalló en Zacatecas, ni se mencionaron las desapariciones ni los cobros de piso ni los cuerpos mutilados, ni se habló de balazos aunque no se volvió a hablar de abrazos.
Fue un informe político que dijo más con lo que no dijo. No habló de Andy ni de la soberanía que Andy representa, ni se invocó a los fantasmas Adán Augusto López o de Rubén Rocha Moya, ni siquiera se mencionó a los corruptos ni las corrupciones de otro tiempo.
Y al mismo tiempo fue un informe que entregó y ofreció resultados técnicos y financieros, así no hayan sido espectaculares. Parece que se acerca un tiempo de definiciones y decisiones que muchos piensan deseables y necesarias, sobre todo en materia de impunidad y de corrupción. "Insistimos en que solo con honestidad se dan verdaderamente resultados", dijo la presidenta. Pronto veremos.
Desde el balcón
Se han tenido que suspender más de mil cirugías. No hay estetoscopios, no hay baumanómetros, no hay guantes, no hay batas, no hay gasas, no hay jeringas, no hay equipos de venoclisis. Tampoco hay tiras reactivas para medir los niveles de glucosa, ni hay puntas nasales – que se insertan en la nariz para dar oxígeno –, ni hay sondas de aspiración ni electrodos ni batas desechables ni mascarillas. Vaya: no hay papel ni toner para las impresoras.
Lo más seguro es que cuando aparezcan estas reflexiones que han ido de balcón en balcón, las bodegas y los anaqueles del Centro de Alta Especialidad y de otros hospitales de Veracruz y de México estén llenas de todo lo necesario. En fin. Uno lee que Roberto Ramos Alor, delegado del IMSS-Bienestar en el estado, considera que hablar de estas y otras carencias es parte de una campaña de odio. Carajo.
Según Ramos Alor, "parte de estas versiones provienen de trabajadores al interior (sic) de la institución, y que posteriormente son difundidas en redes sociales por actores políticos para cuestionar el funcionamiento del sistema IMSS-Bienestar". Es para no creerse. Uno alza la copa con malta, toma un sorbo a salvo del sol, y sabe que en el sector salud de Veracruz – y de México – hay cosas que no tienen remedio.
"Somos parte del proyecto de la Cuarta Transformación de la Vida (sic) Pública (sic)", dijo la presidenta ante un selecto grupo de invitados en el Palacio Nacional, y advirtió – sin que viniera al caso o porque venía al caso – que "nadie se equivoque. Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos: lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad".
La presidenta también dijo que los servidores públicos tienen "la obligación de comportar(se) con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad", como si no existieran o precisamente porque existen los vuelos de funcionarios morenistas en aviones privados.
"No hemos comprado vehículos de lujo ni destinado recursos públicos a gastos innecesarios", declaró Sheinbaum, como si nadie se hubiera dado cuenta – o porque todos nos dimos cuenta – de que se compraron vehículos de lujo y de que se destinaron recursos públicos a gastos innecesarios. Según la señora, el mérito del movimiento que está en el gobierno es haber convertido el amor en política pública, y la política pública en derechos que le pertenecen al pueblo de México.
Todo eso se ha repetido en cuatrocientas setenta y cinco conferencias mañaneras "como un ejercicio permanente de información, diálogo debate y derecho de réplica". En el discurso oficial, México va bien: todos los hospitales que atiendan a enfermos de cáncer están bien surtidos de medicamentos, medio país recibe becas, "el país es libre, es soberano y avanza con dignidad, con la fuerza de su pueblo y con la mirada puesta en un futuro que proviene de nuestro legado de grandeza (sic)".
Es lo que leí en la parte del informe que no tenía números. Lo demás fue cosa de cifras: un billón de pesos para pensiones y otros programas sociales, quién sabe cuántos miles de millones para el rescate de Pemex y la CFE, treinta y cinco mil millones de dólares de inversión externa, miles de millones más en proyectos de salud, educación, infraestructura, hechos y por hacer. Y quién sabe cuántos millones más, cientos, miles tal vez, para seguir subsidiando las obras que dejó el gobierno anterior.
Los homicidios dolosos se han reducido a la mitad. Se busca mejorar la estrategia. Pero en el discurso sobre la seguridad pública no apareció el coche bomba que estalló en Zacatecas, ni se mencionaron las desapariciones ni los cobros de piso ni los cuerpos mutilados, ni se habló de balazos aunque no se volvió a hablar de abrazos.
Fue un informe político que dijo más con lo que no dijo. No habló de Andy ni de la soberanía que Andy representa, ni se invocó a los fantasmas Adán Augusto López o de Rubén Rocha Moya, ni siquiera se mencionó a los corruptos ni las corrupciones de otro tiempo.
Y al mismo tiempo fue un informe que entregó y ofreció resultados técnicos y financieros, así no hayan sido espectaculares. Parece que se acerca un tiempo de definiciones y decisiones que muchos piensan deseables y necesarias, sobre todo en materia de impunidad y de corrupción. "Insistimos en que solo con honestidad se dan verdaderamente resultados", dijo la presidenta. Pronto veremos.
Desde el balcón
Se han tenido que suspender más de mil cirugías. No hay estetoscopios, no hay baumanómetros, no hay guantes, no hay batas, no hay gasas, no hay jeringas, no hay equipos de venoclisis. Tampoco hay tiras reactivas para medir los niveles de glucosa, ni hay puntas nasales – que se insertan en la nariz para dar oxígeno –, ni hay sondas de aspiración ni electrodos ni batas desechables ni mascarillas. Vaya: no hay papel ni toner para las impresoras.
Lo más seguro es que cuando aparezcan estas reflexiones que han ido de balcón en balcón, las bodegas y los anaqueles del Centro de Alta Especialidad y de otros hospitales de Veracruz y de México estén llenas de todo lo necesario. En fin. Uno lee que Roberto Ramos Alor, delegado del IMSS-Bienestar en el estado, considera que hablar de estas y otras carencias es parte de una campaña de odio. Carajo.
Según Ramos Alor, "parte de estas versiones provienen de trabajadores al interior (sic) de la institución, y que posteriormente son difundidas en redes sociales por actores políticos para cuestionar el funcionamiento del sistema IMSS-Bienestar". Es para no creerse. Uno alza la copa con malta, toma un sorbo a salvo del sol, y sabe que en el sector salud de Veracruz – y de México – hay cosas que no tienen remedio.