23 de enero de 2026
alcalorpolitico.com
El pésimo gobierno de Cuitláhuac García, que incluyó desatinos, represión y corrupción, aún lo pagamos y lo seguiremos pagando por un buen tiempo los veracruzanos. El pueblo les dio la oportunidad de gobernar, al envolverse los de Morena en la bandera de la honestidad y, en su primera oportunidad, hicieron trizas a su falsa prédica de no robar, no mentir y no traicionar.
No hay semana en que no salga algo nuevo o se confirme alguna trapacería cometida en el pasado gobierno. Los cárteles de la delincuencia organizada fortalecieron su presencia, se devolvió dinero a carretadas por subejercicios, inflaron precios en las compras, otorgaron contratos directamente ignorando la ley y sembraron obras mal hechas por todo el estado.
Este jueves la auditora general del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), Delia González, reconfirmó parte del desastre realizado impunemente en el pasado reciente. No hay obra grande, presumidas por Cuitláhuac y su corte, que se salve. De hecho, también las obras chicas no se salvaron de estar mal hechas porque evidentemente hasta en ese nivel antepusieron los intereses económicos.
Ahí está el trabajo realizado en las laterales de la carretera Xalapa-Veracruz que forma parte del área urbana capitalina, esas por las que el ahora secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, terminó explotando y defendiéndose de las mentadas que recibía porque la obra avanzaba a paso de tortuga y generaba caos vehicular, echándole la culpa al Ayuntamiento cuando era responsabilidad de la SIOP. Si ha tenido la necesidad de utilizar el carril ampliado, a la altura de la Estancia Garnica, sabrá que está hundiéndose y los automóviles se desestabilizan al circular por ahí.
Y mientras los veracruzanos sufrimos por todo lo negativo que dejaron los funcionarios del pasado, Cuitláhuac y quienes lo rodearon en su corte, hasta el día de hoy ríen, presumen y están inalcanzables para el brazo de la justicia.
La gobernadora Rocío Nahle opta -o no tiene de otra- por encarcelar a su gente en el caso UPAV y ni siquiera da un rozón -porque no puede o no quiere- al exgobernador y a quienes hicieron y deshicieron cobijados en su sombra. Queda demostrado, tras la comparecencia de la auditora general del Orfis, que el estadio Pirata Fuente y el Aquarium son monumentos a la incapacidad en el servicio público y a la corrupción y los aduladores que le quedan en Veracruz a Cuitláhuac presumen que es una de las personas más influyentes en el campo de la energía.
"Industry & Energy Magazine publicó un número especial donde refiere los 20 perfiles indispensables en 2026, en materia de #energía; por supuesto, no podía faltar Cuitláhuac García Jiménez, Director General de Cenagas", publicó en sus redes sociales Waltraud Martínez, quien fue jefa de la Oficina del Programa de Gobierno y ahora colabora en Cenegas, al lado del exgobernador.
Así que en tanto en Veracruz el Orfis exhibe la corrupción del pasado gobierno y el pueblo sabe, obra por obra, cómo actuaron los exfuncionarios, en la CDMX, desde sus oficinas de Cenegas, Cuitláhuac goza del manto protector que alcanza a cubrir a quienes fueron sus principales colaboradores.
¡Sea por Dios y venga más!, decía la abuelita del periodista Rubén Pabello Acosta.
No hay semana en que no salga algo nuevo o se confirme alguna trapacería cometida en el pasado gobierno. Los cárteles de la delincuencia organizada fortalecieron su presencia, se devolvió dinero a carretadas por subejercicios, inflaron precios en las compras, otorgaron contratos directamente ignorando la ley y sembraron obras mal hechas por todo el estado.
Este jueves la auditora general del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), Delia González, reconfirmó parte del desastre realizado impunemente en el pasado reciente. No hay obra grande, presumidas por Cuitláhuac y su corte, que se salve. De hecho, también las obras chicas no se salvaron de estar mal hechas porque evidentemente hasta en ese nivel antepusieron los intereses económicos.
Ahí está el trabajo realizado en las laterales de la carretera Xalapa-Veracruz que forma parte del área urbana capitalina, esas por las que el ahora secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, terminó explotando y defendiéndose de las mentadas que recibía porque la obra avanzaba a paso de tortuga y generaba caos vehicular, echándole la culpa al Ayuntamiento cuando era responsabilidad de la SIOP. Si ha tenido la necesidad de utilizar el carril ampliado, a la altura de la Estancia Garnica, sabrá que está hundiéndose y los automóviles se desestabilizan al circular por ahí.
Y mientras los veracruzanos sufrimos por todo lo negativo que dejaron los funcionarios del pasado, Cuitláhuac y quienes lo rodearon en su corte, hasta el día de hoy ríen, presumen y están inalcanzables para el brazo de la justicia.
La gobernadora Rocío Nahle opta -o no tiene de otra- por encarcelar a su gente en el caso UPAV y ni siquiera da un rozón -porque no puede o no quiere- al exgobernador y a quienes hicieron y deshicieron cobijados en su sombra. Queda demostrado, tras la comparecencia de la auditora general del Orfis, que el estadio Pirata Fuente y el Aquarium son monumentos a la incapacidad en el servicio público y a la corrupción y los aduladores que le quedan en Veracruz a Cuitláhuac presumen que es una de las personas más influyentes en el campo de la energía.
"Industry & Energy Magazine publicó un número especial donde refiere los 20 perfiles indispensables en 2026, en materia de #energía; por supuesto, no podía faltar Cuitláhuac García Jiménez, Director General de Cenagas", publicó en sus redes sociales Waltraud Martínez, quien fue jefa de la Oficina del Programa de Gobierno y ahora colabora en Cenegas, al lado del exgobernador.
Así que en tanto en Veracruz el Orfis exhibe la corrupción del pasado gobierno y el pueblo sabe, obra por obra, cómo actuaron los exfuncionarios, en la CDMX, desde sus oficinas de Cenegas, Cuitláhuac goza del manto protector que alcanza a cubrir a quienes fueron sus principales colaboradores.
¡Sea por Dios y venga más!, decía la abuelita del periodista Rubén Pabello Acosta.