14 de mayo de 2026
alcalorpolitico.com
El reciente escandalito del calendario escolar nos da una idea clara de cómo se manejan las cosas en la cuarta transformación: con ocurrencias. Pero Mario Delgado no es cualquier personaje, sino uno de las piezas clave del Movimiento de Regeneración Nacional, porque ha sido de todo y era secretario de Educación cuando se le ocurrió la idea de adelantar las vacaciones en las escuelas de todo el país en vista del Mundial y la ola de calor que se avecinan.
A la ocurrencia del secretario le siguió una declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum: que la decisión de terminar antes el ciclo escolar no fue de don Mario, sino que había sido consensuada con los secretarios de Educación de todo el país. Pero eso era falso. La señora anunció que el día siguiente el secretario Delgado se reuniría el Consejo Nacional de Educación "para escuchar las preocupaciones de padres y madres de familia y buscar una solución de consenso" para lo que ella misma acaba de decir que ya había sido consensuado.
Y ya. El Conaedu determinó que todo quedara como antes, y como marca la ley, que es la ley y establece ciclos escolares de al menos ciento ochenta y cinco días de clases. En el caso de don Mario, quedó claro: lo que Natura no da, la universidad de Essex no presta. Y hay una raya más en la credibilidad del gobierno.
Otras ocurrencias
Citaré solamente tres ejemplos para no aburrir la memoria histórica de quien lea estas líneas. Todos estos casos fueron ocurrencias del señor que se fue a su rancho
El aeropuerto Felipe Ángeles, que terminó en manos de la secretaría de la Defensa Nacional, costó más de ciento quince mil millones de pesos (cincuenta por ciento más que la cifra estimada en el presupuesto original), cantidad que se suma a las indemnizaciones por contratos y deudas que produjo la cancelación del aeropuerto en Texcoco: más de cuatrocientos mil millones de pesos que se pagarán hasta dentro de veintiún años. Es, sin duda, la ocurrencia más cara de la cuarta transformación.
El tren Maya, cuyo presupuesto se triplicó hasta llegar a los quinientos noventa y cuatro mil millones de pesos, es claramente un fracaso operativo que tiene baja afluencia de pasajeros (pierde siete millones de pesos diarios) y ha causado daños ambientales sin precedentes. Otra ocurrencia de la cuarta transformación que le ha costado cara al país.
Luego está la refinería más cara del mundo, Dos Bocas. Costó casi veintiún mil millones de dólares, ciento sesenta por ciento más del presupuesto inicial. La arquitecta de esta ocurrencia es ahora gobernadora de Veracruz. La refinería se construyó a unos quinientos metros de dos escuelas, sobre un manglar en zona de huracanes, y no se sabe si hubo estudios de impacto ambiental. Pero esa ocurrencia presidencial se hizo, como otras, y que se jodan los que no están de acuerdo.
Hay más. El sistema de salud de Dinamarca, la megafarmacia, los abrazos en vez de los balazos, la idea del pueblo bueno que jamás se equivoca, cosas así. No es difícil darse cuenta de que un proyecto de gobierno es para satisfacer un ego, una obsesión, un deseo, un gusto. Muchos son eso. Ocurrencias.
Desde el balcón
Uno mira pallá y luego mira pacá. El mediodía gallego llega con lluvia y luego se convierte en alto cielo azul lleno de sol, y la vida cambia. Se asoma al balcón de la cocina malta en mano, y ve al vecino que habla con los pichones del barrio y saluda a quienes pasan. En el balcón de la sala uno ve a quienes pasean por la Corredera: gente que va o viene muy quitada de la pena del oficio y del usado ejercicio do su natura o menester l'inclina.
Uno mira la vida y piensa en los pescadores de Agua Dulce afectados por el derrame de Pemex y olvidados de todo gobierno, en quienes gobiernan Poza Rica, que apenas se dieron cuenta de que ganaban cantidades obscenas, en el aroma del naranjo en flor del cuartel de la patrulla fluvial, en las mentiras que han llenado el discurso oficial en casi todos los niveles, en cómo son las noches de Rubén Rocha Moya. La malta no tiene ninguna respuesta aunque provoque todas las preguntas.
A la ocurrencia del secretario le siguió una declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum: que la decisión de terminar antes el ciclo escolar no fue de don Mario, sino que había sido consensuada con los secretarios de Educación de todo el país. Pero eso era falso. La señora anunció que el día siguiente el secretario Delgado se reuniría el Consejo Nacional de Educación "para escuchar las preocupaciones de padres y madres de familia y buscar una solución de consenso" para lo que ella misma acaba de decir que ya había sido consensuado.
Y ya. El Conaedu determinó que todo quedara como antes, y como marca la ley, que es la ley y establece ciclos escolares de al menos ciento ochenta y cinco días de clases. En el caso de don Mario, quedó claro: lo que Natura no da, la universidad de Essex no presta. Y hay una raya más en la credibilidad del gobierno.
Otras ocurrencias
Citaré solamente tres ejemplos para no aburrir la memoria histórica de quien lea estas líneas. Todos estos casos fueron ocurrencias del señor que se fue a su rancho
El aeropuerto Felipe Ángeles, que terminó en manos de la secretaría de la Defensa Nacional, costó más de ciento quince mil millones de pesos (cincuenta por ciento más que la cifra estimada en el presupuesto original), cantidad que se suma a las indemnizaciones por contratos y deudas que produjo la cancelación del aeropuerto en Texcoco: más de cuatrocientos mil millones de pesos que se pagarán hasta dentro de veintiún años. Es, sin duda, la ocurrencia más cara de la cuarta transformación.
El tren Maya, cuyo presupuesto se triplicó hasta llegar a los quinientos noventa y cuatro mil millones de pesos, es claramente un fracaso operativo que tiene baja afluencia de pasajeros (pierde siete millones de pesos diarios) y ha causado daños ambientales sin precedentes. Otra ocurrencia de la cuarta transformación que le ha costado cara al país.
Luego está la refinería más cara del mundo, Dos Bocas. Costó casi veintiún mil millones de dólares, ciento sesenta por ciento más del presupuesto inicial. La arquitecta de esta ocurrencia es ahora gobernadora de Veracruz. La refinería se construyó a unos quinientos metros de dos escuelas, sobre un manglar en zona de huracanes, y no se sabe si hubo estudios de impacto ambiental. Pero esa ocurrencia presidencial se hizo, como otras, y que se jodan los que no están de acuerdo.
Hay más. El sistema de salud de Dinamarca, la megafarmacia, los abrazos en vez de los balazos, la idea del pueblo bueno que jamás se equivoca, cosas así. No es difícil darse cuenta de que un proyecto de gobierno es para satisfacer un ego, una obsesión, un deseo, un gusto. Muchos son eso. Ocurrencias.
Desde el balcón
Uno mira pallá y luego mira pacá. El mediodía gallego llega con lluvia y luego se convierte en alto cielo azul lleno de sol, y la vida cambia. Se asoma al balcón de la cocina malta en mano, y ve al vecino que habla con los pichones del barrio y saluda a quienes pasan. En el balcón de la sala uno ve a quienes pasean por la Corredera: gente que va o viene muy quitada de la pena del oficio y del usado ejercicio do su natura o menester l'inclina.
Uno mira la vida y piensa en los pescadores de Agua Dulce afectados por el derrame de Pemex y olvidados de todo gobierno, en quienes gobiernan Poza Rica, que apenas se dieron cuenta de que ganaban cantidades obscenas, en el aroma del naranjo en flor del cuartel de la patrulla fluvial, en las mentiras que han llenado el discurso oficial en casi todos los niveles, en cómo son las noches de Rubén Rocha Moya. La malta no tiene ninguna respuesta aunque provoque todas las preguntas.