11 de septiembre de 2026
alcalorpolitico.com
La intolerancia y la ignorancia son primas. La intolerancia es parte importante del discurso de la cuarta transformación, que ve enemigos donde hay oposición y crítica, y que nunca ha buscado la unidad nacional sino el avasallamiento general a lo que considera sus principios. La muestra más reciente la ofreció la presidenta Claudia Sheinbaum en Colima, donde fue abucheada por un grupo de inconformes con Morena y contra quienes representan al movimiento.
Quienes vieron el video de ese incidente, vieron la cara de la señora Sheinbaum. Después de varios segundos de silencio, la presidenta de todos los mexicanos calificó de irrespetuosos a quienes protestaban y decidió someter a votación si continuaba con su mensaje, como si el descontento desapareciera si una mayoría así lo decidía.
La pregunta de Sheinbaum fue de una ingenuidad digna de sociedad de alumnos: "¿Quién opina que sigan gritando e interrumpiendo el evento? O bien, ¿quién opina que guarden silencio y se les atienda al final?", y su reacción fue previsible pero censurable: "Así es el PRIAN, seguro pertenecen al PRIAN, aquí de infiltrados".
La señora sufre de intolerancia. No es presidenta de todos los mexicanos, sino de unos cuantos que son parte de la cuarta transformación. A los demás no les hace caso. Ni los ve ni los oye. Así han sido los mensajes de Morena: prédicas dirigidas a los creyentes, sin tomar en cuenta al resto de los mexicanos.
Y quienes no están de acuerdo con el régimen son enemigos de la patria, reaccionarios, conservadores, etcétera, etcétera, etcétera. Los buenos son los que están en el presidium y quienes aplauden a los que están en el presidium. Los malos son, o somos, todos los demás.
Esa es la intolerancia. Luego viene la ignorancia.
Una generación de ignorantes
Los resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA para los que saben), organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos reveló que los estudiantes mexicanos de quince años están académicamente rezagados, sobre todo en matemáticas. No hay excelencia por ninguna parte.
La presidenta Sheinbaum defendió los resultados diciendo que otros países también experimentaron rezagos, aunque "nosotros siempre hemos dicho que (...) la misma prueba para todos los países siempre tiene sus limitaciones por las características de cada país". Pero hay rezago. Y para los morenistas, ese rezago representa una ventaja para la ultraderecha, que aprovecha las fallas, las carencias y los vacíos del sistema educativo "para consolidar su influencia política". Según la lógica cuatroteísta, el rezago educativo es terreno fértil para la desinformación y el fanatismo.
Lo que han dicho los morenistas es que el sistema educativo neoliberal redujo el apoyo a las instituciones públicas, restringió el acceso a las aulas, y consideraba que el mercado debía regular el desarrollo social y la enseñanza. Lo que no han dicho es que todos, absolutamente todos, los morenistas que están en el gobierno aprendieron bajo ese esquema educativo, y algunos – como la propia señora Sheinbaum – disfrutaron de becas para estudiar en el extranjero. Al parecer, no les fue tan mal.
Todavía no tiene remedio
El problema del desabasto de instrumental, aparatos e insumos médicos en Veracruz – como en el resto del país – sigue vivo. Los recursos que prometió la gobernadora Rocío Nahle no llegaron, y tal vez nunca lleguen. La palabra de la señora quedó nuevamente en entredicho. Y mucho tiene que ver la actitud del delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, quien sostiene que quienes protestan tienen una campaña de odio impulsada por personas que perdieron privilegios.
Tal vez el señor se refiera al privilegio de tener guantes en vez de usar bolsas de plástico, o de tener un tomógrafo que quizá se haya pagado varias veces, o de tener gasa, vendas, mascarillas, y otras cosas necesarias para atender y curar pacientes, o a quienes perdieron el privilegio de que les hagan cirugías. Decir que otros tienen la culpa no va a poner recursos en los almacenes de los hospitales.
Pero nadie hace nada. O sí: prometen pero no cumplen. Como ya dije la semana pasada, en Veracruz el sector salud no tiene remedio porque está en manos de incapaces, desde arriba hasta quién sabe dónde. Pero hay dinero para festivales y conciertos de salsa. No tienen remedio ni vergüenza.
Desde el balcón
Hace sol y corre una brisa fresca por todas partes. Es hora de los – casi – últimos gin&tonic de la estación, y uno se sienta y piensa que, como dijo el poeta, el viento peinaría los cabellos si uno tuviera cabellos. Pero no. Después viene la revelación: cuando una persona se suicida con un arma de fuego, el disparo provoca quemaduras en la zona de la herida fatal, cosa que al parecer no pasó con el diputado Zenyazén Escobar, a menos que se haya disparado a sí mismo desde una distancia considerable.
Pero en Veracruz no pasa nada. La gobernadora viola la ley. Viola el artículo trescientos dieciocho del Código Penal del estado, que impone sanciones de tres a doce años y multas al servidor público que quebrante la reserva de las investigaciones.
Y viola el artículo ciento setenta y ocho, que establece penas de seis meses a dos años de prisión a quien difunda información reservada sin autorización, y cuando el responsable es un servidor público, la sanción se eleva al doble, sobre todo porque la gobernadora no es vocera de la Fiscalía, como fue Cuitláhuac García Jiménez. Pero nadie le hace caso a la ley, porque la ley es la ley hasta que deja de serlo. Qué vaina.
Quienes vieron el video de ese incidente, vieron la cara de la señora Sheinbaum. Después de varios segundos de silencio, la presidenta de todos los mexicanos calificó de irrespetuosos a quienes protestaban y decidió someter a votación si continuaba con su mensaje, como si el descontento desapareciera si una mayoría así lo decidía.
La pregunta de Sheinbaum fue de una ingenuidad digna de sociedad de alumnos: "¿Quién opina que sigan gritando e interrumpiendo el evento? O bien, ¿quién opina que guarden silencio y se les atienda al final?", y su reacción fue previsible pero censurable: "Así es el PRIAN, seguro pertenecen al PRIAN, aquí de infiltrados".
La señora sufre de intolerancia. No es presidenta de todos los mexicanos, sino de unos cuantos que son parte de la cuarta transformación. A los demás no les hace caso. Ni los ve ni los oye. Así han sido los mensajes de Morena: prédicas dirigidas a los creyentes, sin tomar en cuenta al resto de los mexicanos.
Y quienes no están de acuerdo con el régimen son enemigos de la patria, reaccionarios, conservadores, etcétera, etcétera, etcétera. Los buenos son los que están en el presidium y quienes aplauden a los que están en el presidium. Los malos son, o somos, todos los demás.
Esa es la intolerancia. Luego viene la ignorancia.
Una generación de ignorantes
Los resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA para los que saben), organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos reveló que los estudiantes mexicanos de quince años están académicamente rezagados, sobre todo en matemáticas. No hay excelencia por ninguna parte.
La presidenta Sheinbaum defendió los resultados diciendo que otros países también experimentaron rezagos, aunque "nosotros siempre hemos dicho que (...) la misma prueba para todos los países siempre tiene sus limitaciones por las características de cada país". Pero hay rezago. Y para los morenistas, ese rezago representa una ventaja para la ultraderecha, que aprovecha las fallas, las carencias y los vacíos del sistema educativo "para consolidar su influencia política". Según la lógica cuatroteísta, el rezago educativo es terreno fértil para la desinformación y el fanatismo.
Lo que han dicho los morenistas es que el sistema educativo neoliberal redujo el apoyo a las instituciones públicas, restringió el acceso a las aulas, y consideraba que el mercado debía regular el desarrollo social y la enseñanza. Lo que no han dicho es que todos, absolutamente todos, los morenistas que están en el gobierno aprendieron bajo ese esquema educativo, y algunos – como la propia señora Sheinbaum – disfrutaron de becas para estudiar en el extranjero. Al parecer, no les fue tan mal.
Todavía no tiene remedio
El problema del desabasto de instrumental, aparatos e insumos médicos en Veracruz – como en el resto del país – sigue vivo. Los recursos que prometió la gobernadora Rocío Nahle no llegaron, y tal vez nunca lleguen. La palabra de la señora quedó nuevamente en entredicho. Y mucho tiene que ver la actitud del delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, quien sostiene que quienes protestan tienen una campaña de odio impulsada por personas que perdieron privilegios.
Tal vez el señor se refiera al privilegio de tener guantes en vez de usar bolsas de plástico, o de tener un tomógrafo que quizá se haya pagado varias veces, o de tener gasa, vendas, mascarillas, y otras cosas necesarias para atender y curar pacientes, o a quienes perdieron el privilegio de que les hagan cirugías. Decir que otros tienen la culpa no va a poner recursos en los almacenes de los hospitales.
Pero nadie hace nada. O sí: prometen pero no cumplen. Como ya dije la semana pasada, en Veracruz el sector salud no tiene remedio porque está en manos de incapaces, desde arriba hasta quién sabe dónde. Pero hay dinero para festivales y conciertos de salsa. No tienen remedio ni vergüenza.
Desde el balcón
Hace sol y corre una brisa fresca por todas partes. Es hora de los – casi – últimos gin&tonic de la estación, y uno se sienta y piensa que, como dijo el poeta, el viento peinaría los cabellos si uno tuviera cabellos. Pero no. Después viene la revelación: cuando una persona se suicida con un arma de fuego, el disparo provoca quemaduras en la zona de la herida fatal, cosa que al parecer no pasó con el diputado Zenyazén Escobar, a menos que se haya disparado a sí mismo desde una distancia considerable.
Pero en Veracruz no pasa nada. La gobernadora viola la ley. Viola el artículo trescientos dieciocho del Código Penal del estado, que impone sanciones de tres a doce años y multas al servidor público que quebrante la reserva de las investigaciones.
Y viola el artículo ciento setenta y ocho, que establece penas de seis meses a dos años de prisión a quien difunda información reservada sin autorización, y cuando el responsable es un servidor público, la sanción se eleva al doble, sobre todo porque la gobernadora no es vocera de la Fiscalía, como fue Cuitláhuac García Jiménez. Pero nadie le hace caso a la ley, porque la ley es la ley hasta que deja de serlo. Qué vaina.