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Rayuela - Julio Cortázar

07/09/2019

alcalorpolitico.com

Rayuela es la obra más conocida del escritor argentino Julio Cortázar, fue escrita en París y publicada en el año de 1963. Es considerada una de las obras centrales del boom latinoamericano. Ha sido traducida a más de treinta idiomas y tuvo mucha influencia en el pensamiento de las juventudes del 68.
 
En Rayuela, Cortázar rompe con la estructura clásica del orden en los capítulos por lo que tiene diversos "finales" y se puede leer de diferentes maneras:
 
-Normal, leyendo de principio a fin.
 
-Leer sólo del capítulo 1 al 56.
 
-Al libre albedrío del lector.
 
-Siguiendo la secuencia del tablero que el autor propone, es decir, se inicia en el capítulo 73 y se va siguiendo el orden establecido en la tabla adjunta.
 
La idea de Cortázar es que el lector no sea una parte pasiva, sino que se involucre dentro de la novela y que la construya a su modo. Le da libertad de elección en su lectura.
 
El tema de la búsqueda del centro, de conocerse a sí mismo a través de las vertientes místicas y filosóficas da origen a la metáfora y al título de Rayuela, el juego donde hay que avanzar y retroceder casillas, pero siempre intentando llegar al cielo. En esta obra se aprecia la influencia del pensamiento “existencialista” de Jean Paul Sartre así como de “las leyes que rigen las excepciones” de Alfred Jarry.
 
Es una novela en la que las pláticas intelectuales de los miembros del "club de la serpiente" nos obligan a acercarnos a diversas manifestaciones artísticas, pero sobre todo al mundo del jazz; así comenzamos a disfrutar de las interpretaciones de Charlie Parker, Louis Armstrong y Bessie Smith.
 
Pero no sólo es por esto la atmósfera de jazz que se respira en Rayuela sino que, igual que un músico de jazz, Cortázar se sale de las técnicas y reglas establecidas para escribir como se le antoje y como lo sienta en el momento de hacerlo, es libre e improvisa.
 
Tomando en cuenta estas características de la novela (o contranovela) resultaría muy pretencioso de mi parte elaborar una reseña, así que sin el afán de hacer un análisis profundo del sentido de la obra les presento un breve resumen del argumento:
 
"La primera parte transcurre en París, en los años 50, donde un argentino (Oliveira) aprendiz de escritor, amante de los discursos y las discusiones intelectuales departe con sus compañeros del "club de la serpiente". Él vive una relación tormentosa con "La Maga", a la cual hacen sentir inferior en cuanto a los conocimientos que el resto del grupo ha adquirido a través de la lectura y el estudio. Y sin embargo, saben que ella, con su vida desordenada y bohemia, nada de manera natural y libre en ríos místicos que son negados al resto del club. Ellos sólo la observan nadar desde el puente, obsesionados con llegar al centro escudriñando libros filosóficos que les develen la entrada, que les proporcionen la llave del mundo donde vive la Maga.
 
Después de la muerte de Rocamadour, el pequeño hijo de la Maga, el grupo se desintegra y Oliveira decide regresar a Argentina.
 
La segunda parte nos muestra a Oliveira de regreso en Argentina, ahí convive íntimamente con su amigo Traveler y su esposa Talita. En ellos, Oliveira se observa a sí mismo y a la Maga, de la cual ya no volvió a saber nada y teme que haya atentado contra su vida después de la muerte de su pequeño hijo.
 
Oliveira vive recordando a la Maga y su invitación a pasar al otro lado, donde él nunca se atrevió a cruzar a pesar de que ella estaba ahí, tendiéndole la mano.
 
La soledad cotidiana y la obsesión que Talita le provoca por el recuerdo de la Maga, deriva en el trastorno mental de Oliveira, o acaso se decide por fin a dar el brinco que lo llevará al final del juego".
 
No es una novela romántica, aunque por la misma estructuración de independencia en los capítulos cuenta con algunos que son hermosos poemas de amor, como el 7.
 
Rayuela es más bien existencialista, en ella apreciamos el cinismo del protagonista, cinismo ocasionado por la frustración de no encontrarle un sentido a la realidad y por la búsqueda constante y fallida de una salida del mundo y de su falsa realidad.
 
En Rayuela se refleja el hartazgo a las reglas y a la cotidianeidad. Es un grito de libertad contra el orden establecido, la exaltación de la libertad que persiste porque hay una elección personal en la que el único responsable es el propio individuo.
 
Frases y extractos de Rayuela
 
"Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber cómo yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, déjame entrar, déjame ver algún día como ven tus ojos"
 
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un sólo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."
 
"Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato"
 
"Estás usando palabras –dijo Oliveira, apoyándose mejor en Etienne-. Les encanta que uno las saque del ropero y las haga dar vueltas por la pieza. Realidad, hombre de Neanderthal, míralas cómo juegan, cómo se nos meten por las orejas y se tiran por los toboganes”
 
“Amor, ceremonia ontologizante, dadora de ser. Y por eso se le ocurría ahora lo que a lo mejor debería habérsele ocurrido al principio: sin poseerse no había posesión de la otredad, ¿y quién se poseía de veras? ¿Quién estaba de vuelta de sí mismo, de la soledad absoluta que representa no contar si quiera con la compañía propia, tener que meterse en el cine o en el prostíbulo o en la casa de los amigo o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos menos-solo-entre-los-demás? Así, paradójicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo del gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos. Pero gentes como él y tantos otros, que se aceptaban a sí mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entraban en la peor de las paradojas, la de estar quizá al borde de la otredad y no poder franquearla. La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un sólo término, a la mano tendida debía responder otra mano, desde el afuera, desde lo otro.”
 

 
 
Elizabeth Escamilla Reyes

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